La leyenda de la Lamia viene de la mitología y el folclore Grecolatinos. Es un presonaje femenino caracterizado como asustaniños y una terrible seductora de hombres. Según los griegos, es un monstruo con cuerpo de mujer y cola de serpiente; se dice que roba a los niños recién nacidos para beberse su sangre, al igual que con los hombres, los seduce para más tarde tomarse su sangre.
Aparece en la Biblia con el nombre de Lilith, aunque a veces ese nombre cambia.
La leyenda de la Lamia, sagradamente, es la siguiente:

"Llamada anteriormente Lilith, fue la primera esposa que tuvo Adán. Era una mujer muy hermosa.
Cuando llegaba el momento de tener
relaciones sexuales, Adán siempre queria que Lilith vaya abajo, pero ella se rehusaba
ya que decía: 'Por qué yo he de ir abajo si no tengo ni menor ni mayor valor que tú'
Adán, al ver esto, acusó a Lilith con Dios con la excusa de
desobedecer los mandamientos de Dios.
Puesto que Adán era el primer hombre y no decía mentiras, Dios le creyó
y expulsó a Lilith del Edén.
Lilith, enojada y llena de ira hacia Adán y Dios, fue hacia el Mar Rojo - en ese tiempo era la puerta al infierno - y
tuvo relaciones sexuales con todos los demonio que salían.
Uno de esos días, un demonio le ofreció a Lilith la entrada al infierno.
'Alli estarás mejor que aquí. Todos te desean' le decía.
Lilith se vió elogiada por lo que aquel demonio le decía y aceptó entrar al infierno con él.
Ahi adentro, Lucifer la escogió como su mujer favorita pero, despues de que hubiera pasado ya un largo tiempo,
Lilith sentía toda la opresión y el sufrimiento que había en el Infierno.
Quiso escapar tratando de engañar a Lucifer, quien no la dejaba nunca.
Al darse cuenta él del plan que tenía Lilith, Lucifer la castigó convirtiéndola en un ser
mitad mujer y mitad serpiente que vagaría por la eternidad
robando niños recién nacidos y beber su sangre para así poder sobrevivir"

 Lamia en la Cultura Gitana:

Para los gitanos, la Lamia es un ser muy parecido a un fauno: patas de cordero y de la cintura para arriba, tiene una forma de hombre pero con rostro femenino.
Las gitanas la invocan en casos extremos, para eso tienen que robarle un objeto a la víctima y después de haber colocado en este la maldición, devolvérselo.
La victima sufrirá los tormentos de la Lamia por tres dias y, al caer la noche del tercer día, la Lamia vendrá para llevarse el alma de la víctima al infierno, donde sufrirá un dolor eterno.
Este ejemplo de maldiciones gitanas lo podemos ver claramente en la película Arrastrame al Infierno (Drag Me To The Hell)